[] Donde hoy se encuentra la vistosa farmacia del número 30 de la calle Princesa estaba La Casa del Duende. Residencia muy conocida en los siglos XVIII y XIX porque, según cuenta la leyenda, estaba habitada por unos minúsculos duendes que hacían de las suyas a los inquilinos que se alojaban en el inmueble. Ningún huésped sobrevivía a las apariciones de estos traviesos enanitos. Todos huían. Incluso la Inquisición tuvo que lanzar agua bendita sobre el edificio para terminar con los duendes. Finalmente, la casa fue derribada a mediados del siglo XIX. En su lugar, se construyó este edificio de viviendas. ¿Alguien ha visto algún duende por aquí?
El lugar donde se encontraba 'La Casa del Duende'
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Torre de Valencia, la joroba de la Puerta de Alcalá
[] Los delirios del urbanismo madrileño permitieron la construcción de la mastodóntica Torre de Valencia entre 1970 y 1973. Promovida por varios inversores levantinos (de ahí su nombre), el rascacielos cambió la panorámica de la Puerta de Alcalá desde la plaza de la Cibeles. Lo hizo sin ningún tipo de pudor: ahora esta “joroba” de cemento crece sobre la vista frontal de la mítica puerta de Carlos III. También otros lugares, como el estanque del Retiro, son vigilados por las voluminosas 28 plantas de esta torre de viviendas, diseñada por Francisco Javier Carvajal sobre los terrenos que ocupaba el antiguo Parque de Bomberos de O’Donnell. Hasta el propio alcalde de Madrid, Arias Navarro, sentenció con ironía: “A la Puerta de Alcalá le ha salido una peineta”.
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Cuando el Edificio España era conocido como “el Taco”
[] Madrid siempre ha sido una ciudad de apodos. Cuando se inauguró el Edificio España en 1953, los madrileños pusieron al rascacielos el nombre de "el Taco". Porque todo aquel que levantaba la vista para verlo soltaba un taco de asombro. Ahora el edificio sigue impresionando, aunque pasa más desapercibido. Desde el año 2005, no hay luz en ninguna de sus ventanas: el inmueble permanece vacío y sus pisos están diáfanos porque los tabiques de sus plantas fueron derribados para construir nuevos apartamentos de lujo. Nunca llegaron. La crisis económica y la especulación inmobiliaria frustrada paralizaron la vida en las entrañas de un rascacielo emblemático que sigue siendo protagonista fundamental del cielo de Madrid.
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Aquí fueron vecinas Lola Flores y Marisol
[] María de Molina arranca con este bloque de pisos. A primera vista es un edificio sin personalidad, una construcción típica del Madrid de los años sesenta, unas viviendas que pasan desapercibidas. Aunque, durante dos décadas, esta edificación fue objetivo de miradas indiscretas constantes. Y es que en esta manzana habitaron, en el mismo tiempo, dos de las artistas más conocidas de nuestro país: Marisol y Lola Flores. La primera lo hizo en el portal número cinco, cuando era una niña prodigio recluida en el lujoso piso de los Goyanes. Más tarde, se mudaría al portal número tres, de esta misma finca, junto a su madre. Mientras, La Faraona vivía en lo alto del número uno. Fue la gran casa familiar de los Flores hasta que tuviera que vender a la fuerza debido a su famoso contencioso con Hacienda. Aquí crecieron Antonio, Lolita, Rosario. Aquí se hicieron fiestas colosales. Aquí se grabó el recordado anuncio de Winston, cigarrillos que para muchos siempre serán Güiston (ver aquí).
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Los conductos del NO-DO
[] Están oxidados. Son los conductos de aire acondicionado que esconde la fachada trasera del viejo edificio del No-Do. Una sede creada para la propaganda del franquismo pero que ha sabido sobrevivir a la dictadura, a la transición, a la democracia e, incluso, a una gran explosión de gas que produjo un enorme socavón justo frente a su puerta en 1973. Ahora, el inmueble, tras ser gestionado por TVE durante casi los últimos treinta años, espera vacío un nuevo cometido. ¿Cuál será? Nadie lo sabe.
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Aquí vivió el Papa Benedicto XVI durante la 'JMJ 2011' en Madrid: Nunciatura
El olvidado Gran Teatro Auditorio del Parque de Atracciones
[] Esta pequeña puerta da paso al que fue el mayor espacio madrileño para celebrar galas o conciertos: El Gran Teatro Auditorium del Parque de Atracciones. Por aquí pasó todo artista que quería triunfar en la capital. Era una cita obligada, ya que Madrid no contaba con otro lugar de estas dimensiones y apto para grandes infraestructuras técnicas. Massiel, Rocío Jurado, Raphael, Rocío Durcal, Bertín Osborne, Isabel Pantoja, Dyango, Camilo Sexto, El Fary, Paloma San Basilio, Sergio Dalma, Joan Manuel Serrat, Miguel Bosé o Mocedades, eran habituales del Teatro Auditorio, que podía albergar hasta 8000 personas sentadas. Además, en la parte superior había una cafetería y unas mesitas de picnic para ver la actuación mientras se cenaba. Aunque las verdaderas señas de identidad del recinto eran el lago con fuentes animadas que rodeaba el escenario y el “paraboile” (ver en foto de los años ochenta), una especie de sombrero sobre el "tablao" (aún se vislumbra desde el exterior, sobresaliendo a la derecha de la foto de arriba) que estudiaron durante décadas los alumnos de arquitectura. En 1999, se perdieron estas señas de identidad porque todo el recinto fue cubierto para poder ser utilizado los doce meses del año. Ahora, su interior puede acoger hasta 2000 personas, pero se echa en falta el agua juguetón que rodeaba el escenario.
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